Aprobada

¿Has sentido la necesidad de hacer algo para ser aceptada dentro de un grupo, entre tu familia, trabajo, iglesia, o cualquier otro lugar? Muchas veces actuamos bajo presión, simplemente porque es lo aceptado, lo que todos aprueban, o porque pensamos que es lo que esperan de nosotras. Pero no debemos esperar la aprobación de los demás en las cosas que pensamos, deseamos, hacemos o somos. Somos, pensamos, hacemos, y vivimos según nos dirige Dios, y nos enseña Dios, según somos realmente y siendo como somos en realidad, sin tratar de agradar a los demás, honramos el diseño de Dios cuando nos creó.

Agradar a los demás luego de darnos beneficios, nos cansa, nos desnutre, y distorsiona nuestra identidad. A la larga nos perjudica y nos roba de todas las bendiciones que naturalmente recibimos cuando somos como queremos ser, y como Dios nos guía a ser.

Jesús siendo hombre no necesitó hacer nada para agradar a los demás. Su identidad no era determinada por lo que pensaban de El, ni lo que le decían. La identidad de Jesús era determinada por lo que Dios pensaba de El. Su identidad estaba en Su conocimiento de Dios, y Su valía era determinada por saber Su valor en Dios.

A todos los conocedores de las Escrituras, a los maestros de la ley, y a las personas importantes en Su época, Jesús les dijo: “La aprobación de ustedes no significa nada para mí, porque sé que no tienen el amor de Dios dentro” Juan 5:41, 42 NTV.

Jesús no necesitaba aprobación de nadie, porque El ya estaba aprobado por Dios. No necesitaba la aprobación de personas que ni siquiera tenían el amor de Dios dentro, aunque en su apariencia, parecían ser muy conocedores de Dios. Jesús no era impresionado por las apariencias, pues conocía la que había dentro del hombre. Igual nosotras, no sabemos cómo Jesús, pero podemos confiar en la dirección del Espíritu Santo, que nos guía a toda verdad, y nos enseña a no dejarnos guiar por las apariencias, a no permitir que personas por importantes que sean, dicten quien somos en Dios. No debemos esperar su aprobación para sentirnos aprobadas. Somos aprobadas por Dios.

Así como Jesús no necesitaba la aprobación de nadie para conocer Su sin igual valor, y saber que era aprobado por Dios, por lo tanto, decía y actuaba no para agradar, sino por convicción que eso era lo que Dios le pedía hacer. Para Jesús, agradar a los hombres no era importante, pero sí agradar a Dios, y era fiel a todo lo que Dios esperaba de El.

Tú también eres aprobada por Dios. No necesitas cambiar tus formas, tus ideas, tus palabras, tu identidad para ser aprobada. No caigas en esa trampa. Ya eres aprobada por Dios. Y en Dios tenemos nuestro valor, no necesitamos que nadie nos diga si estamos aprobadas a no. Dejemos que sea Dios quien nos lo diga en nuestro corazón.

Nunca cambies por agradar a alguien; siempre cambia, para agradar a Dios.

Haz todo para agradar a Dios, y aquel que tiene el amor de Dios dentro de su corazón comprenderá que eres aprobada y de mucho valor.

Dios te bendiga y recuerda, tu aprobación, proviene de Dios.

Puedo escuchar como nos dice Dios: “Aprobadas son.”

Con amor,

Nerlyn Domínguez

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *