A los Ojos de Dios

 

¿Cómo Dios nos mira? Esa es la pregunta que tenemos que hacernos muchas veces. Su respuesta debe significarlo todo para nosotras.

Debemos poner nuestro enfoque en la forma en que Dios nos ve, y despreocuparnos por cómo nos ve el resto del mundo.

Porque Dios tiene una mirada y un pensamiento para todas Sus hijas. El tiene una opinión. Esa es la opinión que nos debe importar, y debemos procurar que sea la mejor opinión.

Hoy leyendo la Biblia me llamó la atención una frase que leí en este verso:

“Zacarías y Elizabet eran justos a los ojos de Dios y cuidadosos en obedecer todos los mandamientos y las ordenanzas del Señor.” Lucas 1:6 NTV

Esta es la frase que me cautivó: “…eran justos a los ojos de Dios.” Quiere decir, que podemos parecer justos a los ojos de muchas personas, y no necesariamente serlo ante los ojos de Dios. De igual forma podemos ser justos  para Dios, y no serlo para muchas personas.

En un mundo lleno de opiniones distintas, donde cada persona piensa a su manera, crea y forma ideas en su mente, valora guiado por sus propios criterios y juzga según sus propios pensamientos, es difícil resultar justo ante los ojos de muchas personas.  Vivimos rodeados de criterios distintos, y cada persona se lleva una impresión y juzga a la luz de sus propios valores. De esta forma, es casi imposible parecer justo ante todo el mundo, y hasta para pocas personas.

Pero vemos que Dios tenía Su propia opinión sobre Zacarías y Elizabet. Podrían haber sido injustos para alguien pero no para Dios. Quizás hay personas que parecen justos y buenos, pero, ¿piensa Dios lo mismo? Entonces, ¿cuál es la opinión que debemos valorar?

Para el ser humano es muy difícil juzgar con objetividad, primero porque el hombre mismo es muy limitado en su sabiduría y conocimiento de la verdad, y segundo, porque el hombre solo cuenta con lo que ve a simple vista y escucha, pero no puede nunca saber lo profundo del corazón y las verdaderas intenciones de las acciones. Cuando Dios juzga, no lo hace según la apariencia, lo que se ve por fuera, Dios hace un trabajo más profundo para poder juzgar con rectitud.

“Pero yo, el Señor, investigo todos los corazones y examino las intenciones secretas. A todos les doy la debida recompensa, según lo merecen sus acciones.” Jeremías 17:10 NTV

Entonces, más que obrar para que las personas que nos miran nos valoren y tomen un concepto positivo de nosotras, debemos procurar conocer la voluntad de Dios y obrar de la manera que mejor podamos, según lo que sabemos que es correcto, y confiar que ante los ojos de Dios, obramos con justicia.

Siempre nos vamos a equivocar. Mientras caminamos aprendemos, nos caemos, cometemos errores, nos equivocamos. A veces, repetidas veces cometemos el mismo error. Lo lindo de Dios es que no juzga lo que hacemos sin antes mirar las intenciones. Si en nuestro corazón hay arrepentimiento cuando estamos conscientes del error, Él es perdonador. Y aun cuando no entendemos que hemos hecho mal, Él es paciente para enseñarnos y mostrarnos la forma correcta. Dios nos enseña, nos moldea, nos cambia, y nos perdona.

Considerando todo lo que Dios hace por nosotras, es preferible procurar y buscar la mirada de aceptación de Dios, y caminar con el deseo de serle agradable. En la forma en que somos miradas por Él, yace nuestra tranquilidad y nuestra paz, porque si nos angustia la forma en que alguien nos ve, nunca podríamos vivir tranquilas y satisfechas.

El pensamiento de Dios hacia nosotras es lo que nos da una verdadera paz.

Si sabes que Dios está agradado de ti, y que ante Sus ojos eres justa, debes estar tranquila, porque Dios arreglará lo demás. Lo más importante es contar con el favor de Dios en nuestra vida.

El Salmista dijo: “Una cosa sé: ¡Dios está de mi lado! Salmo 56:9b NTV

¿Habrá algo que supere este pensamiento?

Dios tiene Su mirada sobre ti, y sobre mí,

Comportémonos en todo tiempo como sabemos que le agrada. Queremos lograr en la vida esa conducta que Dios pueda decir: Esta mujer, es justa ante Mis ojos, porque lo más importante es lo que somos, Ante los Ojos de Dios.

Dios te bendiga!

Nerlyn Domínguez

 

 

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *