La Luz de Su Presencia

En Su Presencia nos llenamos de Su luz; de esa luz con que irradia desde Su estrado rodeado de gloria. Dios es luz y nos baña en ella. Así como el sol baña las plantas y las flores, e ilumina el día, y aun da luz a la luna para que ilumine en la noche, así Dios nos baña con Su luz. Para que así como la luna ilumina en medio de la oscuridad, nosotros iluminemos en medio de un mundo en tinieblas. ¿Qué fuera de la tierra si no hubiera luz en ella? ¿Qué fuera de las almas, si no hubiera luz en la tierra? Porque la luz, descubre las tinieblas. Por eso es necesario que nos llenemos de la luz de Dios, que aumenta en nosotros, mientras más tiempo pasamos en Su Presencia. Jesús nos llamó luz de la tierra, y nos dio como propósito que alumbráramos en ella.

Porque la luz ilumina el camino, descubre la mentira, muestra la falsedad, aclara los malentendidos, y produce la paz. Donde hay luz, hay vida. Se disipan los miedos, se aclaran los sentidos, y se puede ver bien el camino que nos conduce a la libertad. La luz del sol es una luz natural, necesaria para la vida del planeta, y la luz de Dios, es una luz espiritual, necesaria para las vidas en la tierra. Por eso Dios pone sobre nosotros Su luz, porque quiere que iluminemos con ella. Por eso nos dice Dios: Levántate! Resplandece! Haz mostrar Mi gloria que he hecho nacer en ti. (Isaías 60:1)

Sí, Dios nos baña con Su luz con un propósito, para que llevemos Su luz e iluminemos al mundo. Su gloria brilla sobre nosotros para que hagamos Su trabajo, lo que nos manda. Que llevemos Su amor y Su Palabra, adonde quiera que vamos, y extendamos la mano al necesitado. Que seamos con todos buenos samaritanos, porque hay un mundo que nos está necesitando. Llenémonos de Su luz admirable y andemos sin temor a las trampas que nos tiende el enemigo. Él va a hacer lo posible por apagarnos. Pero en el momento que descubrimos sus planes, es cuando más fuerzas tomamos. Nada nos va a separar de lo que Dios nos ha mandado.

Seamos como lo quiso Jesús, seamos luz en el mundo. La luz en medio de la oscuridad, alumbra, y mientras más oscuro y más tenebroso el lugar, más parecemos brillar.

Es imposible que donde entre la luz, siga habiendo muerte, por lo tanto, somos agentes de cambio. Donde quiera que entramos llevamos vida y provocamos que las tinieblas huyan, haciendo que las almas sean liberadas de la oscuridad que las oprimen.

Pero así como la luna para recibir del sol, debe estar expuesta a él, así también nosotros para recibir de Dios, debemos estar expuestas a Él, y permanecer en la luz de Su Presencia.

Yo así lo hago, deseo tú lo hagas también. Oro a Dios para que así sea. Me despido de ti, encantada de tenerte aquí conmigo para juntas deleitarnos de la Presencia de Dios.

Nos encontramos aquí en el próximo escrito. Hasta entonces. Bendiciones.

Tu Hermana en Cristo,

Nerlyn Domínguez

4 thoughts on “La Luz de Su Presencia

    • Nerlyn Dominguez says:

      Maria, que lindo que leyera el mensaje, y aportara esas palabras de esperanza. Sí, Jesús es nuestra luz, y todo lo podemos en El que nos fortalece, (Filipenses 4:13). Un abrazo Maria, Dios la bendiga mucho!!!

  1. Mirna says:

    Que bendición de tener ese regalo De Dios…
    Su luzzzzz… aunque el mundo este en tinieblas su luz es eterna en mi vida…y todo para su gloria… amén.
    Nerlin Le Doy Gracias a Dios por tu Luz q resplandece como esa casita en la montaña….besitos

    • Nerlyn Dominguez says:

      Amén, Mirnita, gracias!! Ese es mi deseo, brillar con la luz de nuestro Señor Jesús. Que tanto tú como yo, seamos mujeres que brillan e irradiamos amor. Te quiero Mirnita, bendiciones!!

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