Confianza cuando el Pánico Ataca

Recién pasó mi cumpleaños el 29 de Diciembre, por ser mi 40 cumpleaños creo que Dios me bendijo como nunca antes, durante todo el día estuve recibiendo muestras de cariño y atenciones de tantas personas, además de regalos, y un sinfín de detalles hermosos. Al llegar a casa mi familia seguía colmándome de atenciones, salimos a comer y la pasamos muy bien. Al día siguiente aún celebraba y me acogía una sensación de felicidad y de extrema paz. En la noche fuimos a comer y visitamos a unos familiares. Los niños estaban felices jugando, y mi esposo y yo disfrutando de lo lindo una conversación familiar. En mi corazón se había estado anidando el sentimiento que Dios deseaba bendecir mi vida y que nada de lo que permitiría sería para mal. Pero en tan solo una hora, comenzó una terrible pesadilla.

Una vez en casa, listos para descansar, y disfrutando un ambiente de felicidad y paz, minutos de desesperación nos esperaban. Mi hija Gaby, quien tuvo una operación para removerle las amígdalas y las adenoides hacía solo 11 días, comenzó a vomitar sangre sin poder parar. No lo podía creer, tan solo podía sentir la terrible pesadilla que estaba viviendo, y era real. Mi hija no podía detener el vómito aunque su padre la ayudaba a mantenerse tranquila para que parara el sangrado. Inútil. Desesperados corrimos para el hospital. Me invadía el susto, y era incapaz de ayudarla, no podía ni siquiera estar presente cuando vomitaba, porque cuando la veía sentía más miedo aún. ¿Qué le estaba pasando a mi hija? ¿Dios mío, qué sucedía? ¿Y cuáles serían las consecuencias para ella? Porque a mí me parecía como si se estuviera desgarrando por dentro. Fue terrible para mí.

Una vez en el hospital no paraba de vomitar grandes cantidades de sangre coagulada. El susto me invadía y solo podía orar. Orar que es lo que se hacer cuando las circunstancias difíciles atacan. Orar y mantener la confianza, que el Dios que me estaba bendiciendo hacía horas atrás, es el mismo Dios que sigue estando en control, que sabe muy bien lo que está pasando, sé que Él no se equivoca, que Sus planes han sido de bien para mí y mi familia, y lo siguen siendo. Sé que Dios no cambia de opinión, que es invariable, que cumple lo que dice que va a hacer, y sé que puedo confiar completamente en Él. Él está en control. Yo no puedo sanar a mi hija, pero Dios sí lo puede hacer, así que solo oraba: “Dios, para el sangrado, ayúdanos, y guía al doctor para que todo salga bien.”

Bendito trabajo de las enfermeras y de todo el personal de Palm Beach Children’s Hospital del St. Mary Medical Center. Fueron todos rápidos, cálidos, atentos, e interesados por ayudar a Gaby, rápidamente llamaron al doctor cirujano, quien llegara al hospital unos 20 minutos después que fuera llamado. Ya estaba todo listo para que Gaby entrara al salón. El doctor la revisaría para ver de dónde provenía el sangrado y cauterizar. Aunque el sangrado aparentemente se había detenido y Gaby estaba ya con mejor ánimo, era necesario operar. En menos de una hora ya estuvo fuera del Quirófano, dormida y tranquila; la pasaron a una habitación donde durmió lo que quedaba de madrugada, (eran las 2:45 am cuando salió del quirófano). Ahora ya está en casa siguiendo con su recuperación.

Pero, ¿me había fallado Dios? ¿Podía haber pensado yo dónde está Dios? ¿Podía decir entonces, que Dios no me estaba bendiciendo, que se había ido de mi vida, que me había dejado? ¿Podía pensar yo que de repente Dios decidió dejar de bendecirme, y dejarme a mi propia suerte? Obviamente que no; en todo tiempo la Presencia de Dios y Su bendición seguían estando sobre mi vida. Su deseo seguía siendo el mismo, el de bendecirme, cuidarme y protegerme junto con mi familia. Este cambio imprevisto de circunstancias no se debía a que yo hubiera hecho algo malo, ni que los planes de Dios hubieran cambiado; Su gracia y Su favor seguían de mi lado.

Por dura que sea la situación, por difícil que parezca, si conocemos a Dios, si conocemos Su cualidades y carácter, podemos mantener la confianza aun en medio de las más terribles circunstancias. No importa cuánto el pánico desea atacarnos, si conocemos bien a Dios, sabemos, en lo profundo de nuestro ser, que podemos mantener la confianza. Dios nunca cambia.

“Dios no es hombre, para que mienta,
Ni hijo de hombre para que se arrepienta.
Él dijo, ¿y no hará?
Habló, ¿y no lo ejecutará?” Números 23:19

“Pero felices son los que tienen como ayudador al Dios de Israel, los que han puesto su esperanza en el Señor su Dios.” Salmo 146:5

He querido compartir mi historia para dejarte saber, que no importa por lo que estés pasando, si tú has puesto tu esperanza en el Dios de Israel, Él está de tu lado y obrando a tu favor, ten confianza, y ora.

Dios te bendiga llenando tu vida de fe y de confianza en Él y que todas las cosas en tu vida obren para gloria de Su Nombre, de Su gran Nombre.

Con mucho amor,

Nerlyn Domínguez

6 thoughts on “Confianza cuando el Pánico Ataca

  1. Maria Cambron says:

    Nerlyn cuanto siento lo ocurrido, deseandole a Gaby completa recuperación. Gracias por compartir este acto de Fe tan grande.
    Feliz cumpleaños que el Señor siempre te colme de bendiciones en union a tu Familia y que el 2017 sea mas Grandioso que el 2016.
    Abrazos.
    Maria

    • Nerlyn Dominguez says:

      Muchas gracias, Maria, y que Dios así lo haga, que nos colme de bendiciones en un muy productivo año 2017 para Su Gloria, llenos de paz, bienestar, y amor para todos. Muchas bendiciones para usted y su familia para el año que comienza.

  2. Pastora Elys says:

    Nerlyn me identifico contigo y estoy totalmente de acuerdo. Pasa lo q pase Dios está en control. Gracias por compartirlo me sirvió de ayuda por q yo también pasé una citación igual q tú después de una gran bendición De Dios, te quiero mucho y gracias por ser la persona q eres.

    • Nerlyn Dominguez says:

      Gracias, pastora amada, me bendice mucho saber que este escrito haya bendecido tu vida. Muchas gracias por quererme tanto y apreciarme tanto como soy, sin desear cambiarme pero reconociendo todos mis valores y virtudes. Atesoro esa forma que siempre has sido para conmigo, muchas gracias. Espero en Dios seguir trabajando contigo para la Gloria del Señor. Amén!!!!!

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