Perdonando Siempre

Todos guardamos resentimientos en el corazón producto de pequeños actos de los cuales no supimos perdonar. Muchas de las veces que decidimos sentirnos mal por una pequeña acción, dicha acción no fue intencional. Creamos en nuestra mente una percepción que lo que se nos dijo o hizo fue un acto malintencionado, pero en realidad, la persona ni siquiera pensó en nada malo hacia nosotros. Esto es en la mayoría de los casos, los demás, supongamos que en realidad, la persona nos quería lastimar, ¿qué ganamos con sentirnos mal? ¿Acaso la forma de pensar de esa persona determina la manera que Dios piensa de nosotros, y cambia de alguna forma, el valor que tenemos ante los ojos de Dios?

En el mismo momento que algo sucede donde reconocemos el sentimiento de resentimiento en nuestro corazón, en ese mismo instante, debemos decidir perdonar. Por muchísimas razones debemos decidir perdonar. Una de las razones principales por las que yo decido perdonar en ese mismo instante, es porque en casi el 100% de los casos, Dios me ha mostrado después, que mis fundamentos eran infundados, que la razón por la que me molesté estaba solo en mi mente finita.

Otra de las razones por las que Dios me ha enseñado a perdonar rápidamente, es porque todos tenemos derecho a equivocarnos, todos tenemos momentos donde aún obramos mal y nos equivocamos, y de la misma forma como Dios aun trabaja sin cesar conmigo, trabaja en la vida de todos Sus hijos. ¿Quién ha alcanzado la perfección? Solo Jesús, y por eso aprendemos de Él. A todos los demás, Dios nos está aún procesando. Y si Dios perdona mis muchas faltas, y me muestra cómo es que debía actuar, ¿por qué no darle la oportunidad a los demás a que también tengan su proceso de enseñanza? ¿Sí Dios me enseña a mí, no los enseñará a ellos también? Entonces, le doy a la persona el privilegio de equivocarse, sabiendo que Dios obrará con ella como obra conmigo, y no permitiendo que sus errores cambien mi paz por incomodidad. En estos casos, aunque la persona obró mal, yo decido perdonar, porque me interesa mucho mi propio bienestar, más que guardar en mi corazón un sentimiento que solo a mí me va a afectar.

Vivimos una vida de limitación cuando no decidimos perdonar. El resentimiento hacia alguien estorba la forma en que la vemos, estorba nuestra buena comunicación, y estorba los planes de Dios. Porque, ¿cómo podemos entender los planes y proyectos de Dios, si guardamos resentimiento en nuestro corazón, que es nuestro espíritu? Dios es Espíritu, y en espíritu debemos adorarle y comunicarnos con El. (Juan 4:24) ¿Será nuestro espíritu una vía limpia y sin obstáculos para comunicarse con Dios si nos aferramos a la falta de perdón? ¿Acaso Dios no pesa y conoce los corazones, y es un Dios interesado en los corazones más que en las apariencias y los hechos? (Jeremías 17:9-10). Porque quiero ser un vaso limpio para ser llenado por El, para ser desbordado en favor de los demás, decido perdonar.

Y por último (esta no es la última razón en mi lista de razones por las cuales decido perdonar, sino la última de las razones que quiero compartir hoy), la Biblia entera es una historia de perdón. La razón por la que Cristo murió, la razón de Su sacrificio, de razón por la que Dios lo envió, la razón de la redención, fue para darnos perdón. A Dios le interesa restaurar nuestra relación con El, y lo hace a través del perdón. Si Dios decide darnos el perdón con el objetivo de restaurar nuestra relación, ¿acaso somos mejor que Dios, para decidir no querer restaurar nuestra relación con los demás, otorgándoles el perdón?

¿Y si decidimos no perdonar porque la persona no ha reconocido su error, y no ha venido a pedirnos perdón? Cuando tenemos esta actitud estamos demostrando una vida demasiado enfocada en nuestro propio yo, mientras que Jesús nos enseña a vivir una vida que se enfoca en el bien de los demás y en la búsqueda de la paz.

Además de todo, Su instrucción es:

“Líbrense de toda amargura, furia, enojo, palabras ásperas, calumnias y toda clase de mala conducta. Por el contrario, sean amables unos con otros, sean de buen corazón, y perdónense unos a otros, tal como Dios los ha perdonado a ustedes por medio de Cristo.” Efesios 4:31-32

Porque Dios me perdonó primero y proporcionó todo para restaurar nuestra relación (proporcionó a Jesús) yo decido perdonar.

¿Y tú?

Con amor,

Tu hermana en Cristo,

Nerlyn Domínguez

10 thoughts on “Perdonando Siempre

  1. Maria Betancourt says:

    que bonita enseñanza si todos otorgamos el perdón como Dios nos perdona el mundo será distinto, leyendo la Biblia aprendemos a vivir como Dios nos manda

    • Nerlyn Dominguez says:

      Así es María, muy lindas y verdaderas sus palabras. Dios la siga bendiciéndo y cuidando mucho. Le envío mis besos y abrazos. Cariños.

  2. Mirna says:

    Wow!! Sabía que el perdonar es tan importante… pero de la manera que reflexcionastes las razones, de verdad que pude entender a profundidad la importancia.
    Me encanta saber que la forma que otros piensan no determina la forma que Dios piensa de mí. Si solo nos acordáramos de eso cuando nos sentimos atacados por alguien… todo fuera diferente.
    Gracias Nerlin por tus palabras de sabiduria…
    Que Dios continue guiando tus escrituras y que se cumpla su propósito que se que traerá muchas bendiciones.??

    • Nerlyn Dominguez says:

      Querida Mirnita, muchas gracias por tus palabras, por tus bendiciones, oraciones, y buenos deseos, así se cumplan, que Dios me siga dando sabiduría y me guíe para hacer Su voluntad.
      Me gustó mucho lo que escribiste en el segundo párrafo. Muy Bueno.
      Dios nos guie a las dos a seguir creciendo en Su sabiduría y Su amor. Un abrazo.

    • Nerlyn Dominguez says:

      Gracias, prima Denise, gracias por tus bendiciones, y por tus palabras de aliento. Me satisface mucho que lo que Dios puso en mi corazón para escribir, haya sido a tu vida de bendición.

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