Actos de Bondad

En estos días que han pasado he sido recipiente de varios actos de bondad. En especial, quiero contarles de dos de ellos, por su impacto que tuvieron en mí y mi familia.

Hace unos días mi hija tuvo una emergencia y tuvimos que ir al hospital. Al contar su historia y enviársela a algunas de mis hermanas en Cristo, dos de ellas hicieron algo salido de lo rutinario.

Mi amiga Mariela con su hija Ana nos vinieron a visitar. Querían vernos y cerciorarse que Gaby estaba bien, querían brindarnos su apoyo y hacernos sentir su cariño de forma que lo podamos sentir. Cuando Mariela, que es una excelente peluquera, vio la cabellera de mi hija, y la necesidad que tenía de ser cortada y arreglada, se ofreció rápidamente para hacerle un corte. Después de pelarla, la dejó hermosamente peinada con todo su pelo (que es bastante) hecho trenzas. Me recordó a la telenovela de Doña Bella. También le trajeron un regalito con mucho cariño.

Al día siguiente, fuimos tocadas por otro acto de bondad. Mi amiga y hermana en Cristo, Mirnita, con su hijita Isabela, que tiene la misma edad de Gaby, vinieron a visitarla. Vinieron listas para pasar la tarde con ella, le trajeron un delicioso batido de fresas, y unos regalos de pasatiempos Origami. Juntas las tres en la mesa, pasaron horas pintando y haciendo (o tratando de hacer) las figuritas de Origami.

Estos dos actos maravillosos de bondad, primero le dieron a mi hija la convicción de ser amada y de sentirse que tiene una familia en la fe, una familia que no es la de la sangre, pero que siente, se preocupa, se alegra o se compadece con el dolor o alegría de sus hermanos. Le dieron la certeza de saber que tiene personas con quien contar, que no está sola, que además de sus papás, es amada y querida por muchas personas más, y que en un tiempo de angustia, tiene en quien pueda acudir y confiar, en dado caso sus papás, sus abuelos, y tíos, no estuvieran cercanos.

Y a mí me hizo sentir lo lindo y lo maravilloso que es el modelo que Dios creó para la familia de la fe. Me hizo vivir y sentir lo que es la hermandad, el amor entre hermanos, el tener una familia que se extiende y crece con fuertes lazos de amor y amistad. Que es una amistad que debe estar basada en la sinceridad, el respeto, el valor mutuo, y adornada con muchos actos de bondad.

Actos de bondad que para hacerlos debemos salirnos de nuestra ruta, de lo que estamos acostumbrados a hacer; actos de bondad que demandan energía, tiempo, y hasta recursos, ya sea monetarios o recursos de habilidades. Cada persona tiene talentos y dones, y los puede usar para brindar actos de bondad.

Todos debemos y podemos estar más alertas para cuando debemos extender esos actos y saber quién tiene necesidad de ellos. No vivamos tan separados del mundo, tan enfocados en nuestros planes, tan consumidos en nuestros propósitos y sueños, obligaciones, responsabilidades, paseos, o tiempos de descanso, que pasemos de vista todas las oportunidades y momentos, donde Dios quisiera usarnos para llevar una mano de amor a alguien en necesidad.

Fortalezcamos la familia de la fe siguiendo las instrucciones que Dios nos da:

“Así que no nos cansemos de hacer el bien. A su debido tiempo, cosecharemos numerosas bendiciones si no nos damos por vencidos. Por lo tanto, siempre que tengamos la oportunidad, hagamos el bien a todos, en especial a los de la familia de la fe.” Gálatas 6:9-10

El amor crece y se fortalece entre los hermanos y amigos cuando sabemos dar la mano, e igualmente recibirla cuando la necesitamos.

Amémonos unos a otros, soportemos nuestras cargas, y no nos detengamos cada vez que Dios nos impulsa a tener con otros, pequeños actos de bondad.

Con mucho amor,

Tu hermana en Cristo,

Nerlyn Domínguez

4 thoughts on “Actos de Bondad

  1. Mirna says:

    Wow que belleza!!
    Si Nerlin creo que no hay nada más lindo que brindar y recibir apollo en momentos difíciles de la vida.
    Creo que fuimos nosotras las que salimos bendecidas porq pasamos un rato increíble con la Gabi. Es un amor!!
    Gracias Nerlin 😘🙏🏻

    • Nerlyn Dominguez says:

      Que palabras tan lindas y alentadoras al corazón; gracias por querer a la Gaby, y me alegra mucho hayan pasado un rato muy hermoso aquí con ella. Es un placer tenerlas a ti y a Isabella en nuestra casa, se benefecia mucho con su presencia.

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