En el Ojo del Huracán

Las tormentas son parte de la vida, no podemos impedirlas, simplemente llegan. Son inesperadas, y nunca nos sentimos completamente preparados para resistirlas. Pensamos, ¿Qué más podré hacer para salvarme a mí y mi familia? Las tormentas llegan con su fuerza destruyendo todo a su paso, desean desbaratar lo que hemos construido, romper nuestras posesiones, y acabar con nuestra paz. Pero hay uno que nos ha prometido paz en medio de las tormentas.

Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo. Juan 16:33

Hay uno que venció la fuerza de la mayor de las tormentas, salió ileso, venció para darnos fuerza y la promesa de una victoria segura en Él.

Mi paz os dejo, mi paz os doy; yo no os la doy como el mundo la da. No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo. Juan 14:27

Estando en Él, es como estar en el ojo del huracán, que aunque estén arrasando vientos fuertes alrededor, nosotros estamos seguros y tranquilos en el centro de la tormenta. Con Jesús siempre podemos estar tranquilos. ¿Qué es lo qué estás pasando? ¿Qué es lo qué estás enfrentando? ¿Qué fuertes vientos te azotan, qué olas amenazan con robarte la paz? Entrégalas a Jesús.

Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar. Mateo 11:28

¿Qué significa entregar algo a Jesús? Eso, entregarlo, ya no lo cargas tú, ya no lo tienes encima, por ende, no sientes su peso. Si sueltas una carga puedes andar ligero, fácil, y sereno. Si entregas a alguien el peso de tu carga, ya no lo sientes tú. Y nadie más puede llevar tu carga, más que Aquel que murió por ti, que venció el poder de la muerte por ti, que resucitó y se sentó a la diestra del Padre para ser nuestro Intercesor y ayudarnos a llevar todas nuestras cargas.

El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también con El todas las cosas? Romanos 8:32

Si pones todo lo que está pesando en tu corazón en las manos de Jesús, será como si estuvieras en el ojo del huracán, estarán soplando los vientos, te amenazarán, destruirán a su paso, más a ti no llegarán, no pueden tocarte ni hacerte daño, no tienen poder para hacerlo porque estás en el hueco de la mano del Señor, que cuida y vela por ti, que ha prometido que “no te sobrevendrá ningún mal, ni plaga tocará tu morada.” Salmo 91:10

Mora bajo el abrigo de Dios, mora bajo la sombra de Su Presencia, y Él cuidará de ti como ha dicho en Su Palabra.

El que mora al abrigo del Altísimo morará bajo la sombra del Omnipotente. Diré yo a Jehová: Esperanza mía, y castillo mío; mi Dios, en quien confiaré. Salmo 91:1, 2

Hay momentos de angustia que no tenemos para dónde ir, que no hay forma humana de salvarnos, que no tenemos los medios ni la forma de resolverlo. Tenemos una forma sobrenatural de vencer, de luchar por nuestra vida y por la de los nuestros, tenemos una forma de estar seguros y tranquilos en medios de los vientos, pongámonos en el hueco de la mano de Dios, traigamos a Jesús nuestra carga, y confiemos en Su salvación, que siempre es oportuna.

Porque has puesto a Jehová, que es mi esperanza, al Altísimo por tu habitación, no te sobrevendrá mal, ni plaga tocará tu morada. Salmo 91:9, 10

Confiamos y creamos que Dios nunca nos fallará. Estando junto a El, será como habitar en el ojo del huracán cuando los vientos nos quieran derribar.

Orando por ti, que el Señor te bendiga en este tiempo, Amén!

Nerlyn Domínguez

 

 

 

4 thoughts on “En el Ojo del Huracán

    • Nerlyn Dominguez says:

      Thanks, my friend.
      Thinking on you, desiring for God to take care of you and your loved ones.
      Today I got your regards.
      Thanks, friend, love you!!

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