Generosidad

“Ahora quiero que sepan, amados hermanos, lo que Dios, en su bondad, ha hecho por medio de las iglesias de Macedonia. Estas iglesias están siendo probadas con muchas aflicciones y además son muy pobres; pero a la vez rebosan de abundante alegría, la cual se desbordó en gran generosidad.”  2 Corintios 8:1 y 2

Es fácil ser generoso cuando estamos en abundancia y cuando tenemos posibilidades económicas, pero cuando tenemos escasez, la generosidad es un reto que saca a relucir al verdadero corazón generoso.

Las iglesias de Macedonia estaban atravesando diversas pruebas. No es fácil sufrir situaciones adversas y aun pensar en los necesitados, pensar en alguien que no sea nosotros mismos. Las iglesias de Macedonia a pesar del dolor causado por las pruebas, a pesar de la adversidad, de la escasez, demostraban tener un corazón generoso.

Su generosidad era producida por un fuerte gozo en sus corazones. Su gozo no fue afectado por las adversidades. El único gozo que puede permanecer en el corazón cuando se enfrentan las pruebas, es el gozo que proviene de Dios. El gozo que permanece a través de las pruebas no tiene explicación humana, no es natural, por lo tanto, solo puede ser provisto por Dios mismo.

El gozo de Dios produce en el hombre y la mujer que lo posee un fuerte deseo de ser generoso. Se expresa la generosidad aunque se esté en escasez. No sé cómo se las arreglan para dar, pero dan de lo que tienen, y comparten entre sí, de lo que logran todos conseguir, por lo tanto, la carga se hace ligera, y la alegría se evidencia en las caras de todos los que dan y reciben.

Es un gran ejemplo que nos entregan las iglesias de Macedonia. Pablo las elogia y seguramente Dios elogia a todos los que como ellas, son generosos también.

El tiempo de Navidad es una oportunidad para compartir de lo que se tiene. Dar, de lo que Dios nos da. Pensar en los más necesitados. Ocuparnos de los que están en soledad, en hambre, angustia, dolor, enfermedad. La generosidad es un sentimiento hermoso que bendice tanto al que es generoso como al que recibe de la generosidad. Alimenta ambos corazones, porque el que recibe está siendo bendecido por Dios, y le ha provisto según su necesidad. Y al que da, le resulta en gozo, porque se hace viva la Palabra de Dios cuando dice: “En todo os he enseñado que, trabajando así, se debe ayudar a los necesitados, y recordar las palabras del Señor Jesús, que dijo: Más bienaventurado es dar que recibir.” Hechos 20:35

Da, en estas Navidades y siempre; acuérdate de la generosidad. Sin importar por la situación que estés pasando, sin importar si tienes mucho o poco, siempre hay algo que puedes compartir, y siempre hay alguien que le falta de lo que tú tienes y le puedes dar. Ayudémonos mutuamente. No olvidemos que somos humanos y criaturas de Dios, que tenemos la obligación de protegernos, amarnos, cuidarnos, y suplirnos unos a otros según Dios nos bendice para dar.

No acumulemos para nosotros, no nos quedemos con todo si a alguien más podemos dar. Seamos como las iglesias de Macedonia, que a pesar de la situación, eran participes de la generosidad, y sus corazones estaban llenos de alegría y gozo, del gozo extraordinario del Señor, que es producido cuando damos, y además damos, porque el gozo está.

En una vida que da, no falta el gozo, y en una vida que tiene gozo, no falta el dar.

En estas Navidades, llénate de generosidad, comparte lo tuyo, da. Da amor, alegría, paz. Da de todo lo que tengas de bueno para dar. Da alimento, da ropa, da calzado, da una mano que ayuda, que es amiga, que dice presente cuando se le llame, que sepa amar.

En estas Navidades, comparte del gozo que Dios te da. Bendice. Da.

Dios llene de gozo tu corazón y multiplique tu generosidad.

Nerlyn Domínguez

 

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